No te enamores del proceso.

No te enamores del proceso.

     "Estoy en un proceso"... que mucho escuchamos esta frase en este tiempo. Todo el mundo justifica sus situaciones, con procesos. Es real, que constantemente entramos en periodos de cambio, momentos difíciles, temporadas que no entendemos, pero todo tiene un propósito.

     Algunos de los procesos en los que entramos, son consecuencia de malas decisiones, y es importante aprender a tomar la responsabilidad de ello. Cuando esto ocurre, debemos tener una actitud compasiva con nosotros. Y cuando me refiero a compasiva, no hablo de que busquemos una justificación, o que caigamos en la victimización. Más bien, compasión de entender que aún hay áreas en las que necesitamos crecer y que estamos haciendo lo mejor que podamos con lo que tenemos. De este modo, podemos pasar al proceso de identificar que decisiones nos llevaron a entrar en el proceso y que debemos aprender de ello. Es un tiempo para transformar áreas de nuestras vidas que quizás habíamos pasado por alto. El crecimiento personal que podemos tener una vez aceptamos nuestra responsabilidad y trabajamos en nuestra transformación, es increíble. 

     Ahora bien, hay otro tipo de procesos, aquellos que Dios permite para poder trabajar con aspectos de nuestro carácter o mentalidad. En este caso, el proceso llega para confrontarnos y mostrarnos áreas de oportunidad. 

     Sin importar el motivo de tu proceso, siempre hay una oportunidad en ello. Es un tiempo para aprender, crecer, progresar... pero si te enamoras del proceso, puedes llegar al estancamiento. Todo proceso tiene un inicio y un final, es solo una temporada, si no lo vemos de esa manera, nos ponemos cómodos, nos escondemos en la justificación de que hay cosas que no podemos controlar y nos vamos de brazos caídos sin aprovechar las oportunidades que trae el proceso. 

    Para transformar tu vida en medio de un proceso personal o espiritual, es importante tener una actitud de apertura y disposición hacia el cambio. Esto implica cultivar una mente flexible y curiosa, estar dispuesto a explorar diferentes enfoques y perspectivas, y estar dispuesto a enfrentar los desafíos y obstáculos que puedan surgir en el camino.


Saca lo mejor de tu proceso.

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